Compliance penal

Noticia

Compliance penal, una necesidad urgente para la ética empresarial

Abr. 27 2020

Cada día aumenta en las empresas el interés por el cumplimiento normativo, al mismo tiempo que esta disciplina evoluciona hacia modelos cada vez más versátiles y eficaces. El compliance penal está compuesto por procesos, controles y herramientas que aportan mayor control y vigilancia en la prevención de un riesgo penal dentro de una organización, evitando así potenciales sanciones y/o condenas.

“Este conjunto de mecanismos implantados conforman lo que conocemos como sistema de gestión de compliance penal. Inicialmente, puede resultar extraño que una organización necesite un sistema de gestión para asegurar el cumplimiento del ordenamiento jurídico, puesto que su acatamiento es obligatorio. Además, su desconocimiento no exime de su cumplimiento. Para aclarar esta situación, el compliance penal juega un papel clave como instrumento preventivo”, explica Rafael Olaso, Responsable Técnico y Auditor Jefe de Compliance en Bureau Veritas.

Watergate

En la actualidad, el compliance ha evolucionado mucho. Es un concepto que se aplica a cuestiones de medio ambiente, en la prevención de riesgos penales y laborales, así como en la protección de datos, seguridad de la información, etc.
 
Si bien, en décadas anteriores, algunas empresas ya habían comenzado controlar el riesgo penal internamente, no fue hasta los años 70, como consecuencia del famoso caso Watergate, en Estados Unidos, cuando las grandes corporaciones americanas comenzaron a verificar su cumplimiento normativo, concretamente, en el entorno penal.

“Modelo de organización y gestión”

El compliance penal se introdujo en el ordenamiento jurídico español con la reforma del Código Penal de 2010, que puso fin al aforismo jurídico: “societas delinquere non potest” (las sociedades no pueden delinquir).

Aunque no fue hasta la entrada en vigor de la reforma del Código Penal, del año 2015, cuando se desarrolló, en el artículo 31 bis, lo que denomina como “modelo de organización y gestión”, y que Bureau Veritas, como entidad de certificación, denomina sistemas de gestión de compliance penal. Esta es la última designación aceptada mayoritariamente por en el entorno jurídico y empresarial.

Responsabilidad

La implantación de un sistema de gestión de compliance penal tiene una doble misión dentro de una organización. Por un lado, la prevención de comisión de delitos en el seno de la misma y, por otro, atenuar o incluso eximir de la responsabilidad penal de las personas jurídicas para el desafortunado caso en que el riesgo penal se haya materializado.

Este sistema de gestión de compliance penal no se diseña, implanta y revisa de una forma aislada dentro de la organización, como si se tratara de un área únicamente. Sino que debe incluir y afectar a todos sus ámbitos de negocio. De la misma manera, no se puede pensar que la responsabilidad del cumplimiento normativo recae sólo en el área de compliance sino que la comparte, en mayor o menor medida, con el resto. Por lo que es una responsabilidad global.

El aval de la certificación

Actualmente existen tres normas certificables relativas a compliance:

UNE 19601:2017 - Sistema de gestión de compliance penal.

UNE - ISO 37001 - Sistema de gestión antisoborno.

UNE 19602 - Sistema de gestión de compliance tributario.

El artículo 31 bis del Código Penal, que regula el compliance en la jurisdicción penal, también indica que los modelos de organización y gestión, entre otros, deberán ser verificados periódicamente. Bureau Veritas se está posicionando en este espacio como la entidad de certificación de referencia a nivel nacional e internacional.